BIM para jefes de obra (1)




(Actualización 04/11/2017)

Hoy voy a hablar de una profesión que conozco bien. En Gran Bretaña, donde nos llevan bastante ventaja en la implantación de BIM a todos los niveles, hay cursos específicos de BIM para el site manager, es decir, el jefe de obra. En esos cursos, se adquieren unas nociones mínimas e indispensables de BIM, COBie (un estándar internacional para el intercambio de datos en la construcción), y gestión de los nuevos procedimientos y metodologías. El cambio está ya en marcha, pero se produce muy poco a poco.

La labor del jefe de obra

Vamos a citar un artículo de investigación de dos profesores de la Universidad de Helsinki sobre los usos de BIM en la obra por parte de los jefes de ídem y lo vamos a salpimentar con anécdotas sacadas de mi experiencia personal como jefe de obra.

El artículo en cuestión es Mäki T and Kerosuo H (2013) Site managers' uses of building information modeling on construction sites. In: Smith, S.D and Ahiaga-Dagbui, D.D (Eds) Procs 29th Annual ARCOM Conference, 2-4 September 2013, Reading, UK, Association of Researchers in Construction Management, 611-621.


Unexpected situations are accepted as part of a normal project work, and the managers do not think they could be avoided by anticipating. They see work as skillful, improvisational problem-solving (‘muddling through’) where the unforeseen events require immediate attention and quick decision-making.
Mäki T and Kerosuo H (2013), p. 611.

Traducción:
Los imprevistos se aceptan como una parte normal del proyecto, y los jefes de obra no creen que se puedan evitar anticipándolos. Cuando un problema inesperado requiere atención y una rápida toma de decisiones, ellos ven su trabajo como una habilidad para improvisar la solución del problema (lo que se llama "salir del paso").

Salir del paso vs. planificación

Imagina una primavera soleada, mes de abril o mayo, ya tenemos preparados en torno a 400 m2 de forjado listos para hormigonar. Siete de la mañana y cae una nevada tremenda, de esas que no predice ni el hombre del tiempo. Cinco o seis centímetros de nieve, que para los de Helsinki no será nada, pero para los madrileños, toledanos y castellano-leoneses que nos habíamos juntado en aquel páramo de la meseta, con la primera hormigonera en la puerta, era un mundo. Era primavera y, en teoría, no teníamos los problemas asociados a hormigonar en invierno.

Los encofradores y ferrallas fiaban y porfiaban que no pasaba nada, así, agitando las manos y con cara de incredulidad, como diciendo "si tú supieras la de veces que se hace eso, no sé a qué viene poner pegas". Es una cuestión de equilibrio entre economía y buenas prácticas: el hormigón fragua, no podemos esperar, pero no podemos hormigonar con nieve. No obstante, también es una cuestión de temperatura: no hacía demasiado frío. Sí, son 5º lo recomendado, pero no hacía viento, lucía el sol y el temporal se había quedado en eso, así que tomamos la decisión de hormigonar. Al fin y al cabo, en Rusia también se construye en invierno. Antes, improvisamos quitando la nieve de los sitios más críticos como las vigas derramando agua caliente sobre el encofrado. Y a hormigonar se ha dicho que, si no, ¿qué hago yo ahora con mi gente, a mí quién me paga esto, eh? Pasados los 28 dias de rigor y ante las más que comprensibles dudas de la dirección de obra y el promotor, extrajimos unos testigos del forjado afectado. Resultado: todos rompieron por encima de los 300 kg cuando el hormigón tenía una resistencia nominal de 250 Kg/cm2.

Que el resultado fuera bueno, no invalida que las cosas no se deberían hacer así. A mí no me han preguntado los autores del artículo, pero yo sí creo que por mucha habilidad para solucionar problemas que uno tenga, nos ayudaría que los imprevistos y sus consecuencias estuvieran estipulados en alguna parte. Eso sí agilizaría la toma de decisiones. En un Entorno común Colaborativo (CDE), podemos notificar inmediatamente la incidencia y pedir, por ejemplo, un cambio en la composición de la masa del hormigón.

Planificación vs. salir del paso


El ámbito de la construcción en general, y BIM en particular, tiene una vertiente jurídica muy importante, y en según qué intervenciones puede tener más peso la parte jurídica que el propio desarrollo del proyecto. Si no, que se lo pregunten al consorcio liderado por SACYR durante la ampliación del canal de Panamá, con demandas aún no cerradas en los tribunales internacionales de arbitraje y ministros y presidentes haciendo de mediadores. Tanto a gran como a pequeña escala, el ¿qué hago yo ahora con mi gente, a mí quién me paga esto, eh? debería estar previsto, como desarrollamos en otro post: Aspectos legales en BIM, que publicaremos en breve.


Comunicación verbal vs. comunicación escrita


Uno de los principales problemas a la hora de implantar BIM en la construcción es la tradición de comunicación verbal, preferiblemente cara a cara y, aunque los eruditos finlandeses omitan este particular, muchas veces a gritos. Sí hablan del "messy talk" (charla desordenada) como una de las principales características de la comunicación verbal en la obra. Es interesante el apunte de que hay comunidades de escritura y comunidades orales; los encargados de la fase de diseño y planificación constituyen una comunidad de escritura, se encuentran cómodos en el mensaje escrito inherente al BIM, mientras que los encargados de la fase de ejecución no tanto (p. 612). Los jefes de obra serían un punto intermedio que sufre las presiones de arriba y las de abajo, participando de ambas comunidades.




El día a día


El jefe de obra se pasa el día dando instrucciones, resolviendo problemas, revisando que todo esté bien hecho, preparando ofertas y adquisiciones, resolviendo problemas, haciendo facturas, resolviendo problemas... El trabajo organizativo podría integrarse en un CDE sin mucha dificultad. Como hemos visto, las dificultades vendrían en la transición de la comunicación oral a la escrita. La comunicación en la construcción suele ser jerárquica, por lo que los operarios seguirían comunicándose verbalmente con el encargado (preferiblemente a gritos), este con el jefe de obra y el jefe de obra ya utilizaría un CDE para comunicarse con el área de diseño, la dirección facultativa, pero también con el coordinador de seguridad, los proveedores, las contratas...

¿Y modelar? ¿Tiene que saber modelar?

¿Que si tendría que saber modelar un jefe de obra? En mi opinión, sería muy recomendable. Creo haber dicho, sea de pasada, que el jefe de obra es un experto en resolver problemas. Por ejemplo, con los detalles constructivos. Hoy en día, se resuelven en obra ("esto ya se resolverá en obra"), a veces saliendo del paso, otras de forma muy creativa, en comunicación con arquitectos, promotores y constructores. Lo ideal es que esto se hiciera de forma premeditada y anticipada, para lo cual la capacidad del jefe de obra para remodelar la parte conflictiva del proyecto, no sólo para nutrirse de la información que el proyecto BIM conlleva, es de mucha utilidad.

¿Y cómo empiezo? ¿Qué más tengo que saber?

Como esta entrada ya se nos está haciendo un poco grande, seguiremos en breve viendo cómo integrar al jefe de obra en la metodología BIM y viceversa. No he encontrado ningún vídeo en español, de modo que os dejo uno en inglés, por eso de abrir boca:


Más bibliografía

Hans-Joachim Bargstädt, Challenges of BIM for Construction Site Operations,  Procedia Engineering 117 ( 2015 ) 52 – 59, descargable desde Sciencedirect (Elsevier).

Créditos: Foto 2, Obrero, de Leonardo dell'Aquila, CC 2.0

Actualización 04/11/2017: Recomiendo encarecidamente escuchar el Podcast OnSite #61 de Enrique Alario con Miguel Morea: Usos de BIM para Arquitectos Técnicos.

Comentarios

Por si te lo perdiste: