BIM para jefes de obra (2)

gran obra, con hormigonado, ferrallas y mauinaria pesada, visto desde el vielo


Me preguntaban, a raíz del post BIM para jefes de obra (1), cómo los distintos equipos que trabajan el la obra se irían integrando en la metodología BIM. En otras palabras, cómo pondríamos a trabajar, por ejemplo, al electricista que tan buenos resultados nos da, con BIM.

La jerarquía en la obra


En obra, suele haber una disposición jerárquica de los distintos agentes. El jefe de obra suele comunicarse con el encargado y este, con los jefes de los distintos equipos que participan en la ejecución de obra, sean propios de la empresa o contratas. Pensamos, especialmente, en MEP (Mechanical, Electrical and Plumbing, por sus siglas en inglés, es decir, instalaciones mecánicas, eléctricas e hidrosanitarias), pero no solo en MEP, también en carpintería, albañilería, etc.

Tanto el jefe de obra, como el encargado, como los jefes de los distintos equipos deberían tener, al menos, nociones de modelado para poder leer el modelo. Como jefe de obra, necesito un interlocutor en el CDE (Entorno Común colaborativo), capaz de acceder al entorno y al modelo mismo siempre que sea necesario.

Para la coordinación de los distintos equipos, al menos el jefe de equipo tiene que ser capaz de usar una herramienta CDE o de Entorno Común Colaborativo. Así, no sucedería que el patinillo previsto no es el adecuado para el cableado que se va a instalar, o que el plenum dejado para instalaciones es insuficiente. Será más fácil siempre, está claro, en las grandes obras, pero al final esta metodología y forma de trabajar se hará también en las pequeñas.

La pregunta era ¿qué hacemos con este electricista que tan buenos resultados nos da, pero que no trabaja con BIM ni sabe lo que es eso? Habría que invitarle a trabajar en el Entorno Común Colaborativo o, al menos, con una herramienta de gestión gratuita como Gestproject  y a formarse para ser capaz de leer e interpretar el modelo al principio, y para ser capaz de introducir cambios en él más adelante. No hay mejor motivación que conservar el trabajo, pero hay que facilitar y facilitarnos a nosotros mismos una adaptación suave a la nueva realidad (el famoso Soft Landing). En algunos ayuntamientos, como el de Málaga, se ha anunciado que las licitaciones públicas a partir de 2018 se harán solo con BIM. Tenemos tiempo, pero no para perderlo.

Volvamos a nuestros jefes de equipo. Imaginemos, por ejemplo, que hay previsto instalar una tubería de 110 de diámetro y, finalmente, por la razón que sea, se instala un diámetro diferente. El cambio tiene que quedar registrado, nominal y gráficamente, en el modelo as-built. El jefe del equipo de fontanería tiene que ser mi interlocutor CDE y saber registrarlo. Tiene, pues, que saber usar las herramientas.

As-Built

Todos los cambios que se hacen en obra tienen que quedar registrados, nominal y gráficamente, en el modelo final. Aunque hoy en día todos los cambios quedan reflejados en el plano as-built, lo cierto es que la integración de todos los cambios en un modelo central hace que la gestión y localización de todos los elementos sea mucho más fácil. Como la construcción de ese modelo se hace en obra, los principales agentes en el propio sitio de obra tienen que formarse para ello.

Voy a poner un ejemplo personal. Hace ya bastantes años hicimos una casa singular en una zona residencial de Madrid con energía geotérmica, para lo que creamos una serie de pozos y circuitos que discurrían por el exterior de la vivienda. Documenté la instalación en los planos de CADtambién se hicieron fotos en fase de obra, pusimos encima la banda amarilla que la señalizaba, todo. Años después, cuando yo ya estaba en otras cosas, me llamaron para decirme que el jardinero quería hacer una zanja y que por dónde empezaban. Si el encargado del mantenimiento de esa casa (FM o Facility Management) hubiera tenido en su poder un modelo BIM as-built, esas tuberías no se les hubieran traspapelado tan fácilmente.

Orden en la obra

Uno de los aspectos de la obra que más recalco siempre es la necesidad de mantener el orden. Una obra ordenada y limpia reduce accidentes y eleva la seguridad, mejora la producción e incluso el ambiente de trabajo. Una obra limpia y ordenada contagia a aquellos que se van incorporando. Para ello, normalmente asigno recursos: tengo al menos un peón, de los llamados 'ayudas', encargado permanentemente a la limpieza y orden de la obra. El uso de BIM, al tener todo planificado y previsto de antemano, contribuye enormemente a reducir el nivel de chapucería y aumentar el orden y la limpieza.

Las grandes empresas, como Arpada, tienen un método de control de acceso al sitio de obra a la vez sencillo y eficiente: todos entran por la misma puerta. Hay, permanentemente, un operario encargado de validar los códigos QR previamente asignados a cada proveedor en la única entrada de proveedores a la obra. Estos códigos son la puerta de acceso a una información actualizada sobre la empresa proveedora: si todo está en orden, se les permite el acceso; si no, se les deniega hasta que solucionen sus deficiencias. Estas deficiencias pueden ser formación en seguridad de los trabajadores, falta de justificación de pago de los seguros sociales, carencia de permisos, etc.

Otro tipo de orden es el que se refiere a la disposición temporal del trabajo. El incumplimiento de plazos en obra es muchas veces consecuencia de modificaciones del proyecto, sea por giros inesperados del promotor, sea por ausencia de definición en el proyecto, o por otras razones. Por una parte, el uso de BIM, con un modelo en el que participan tantos agentes y con un entorno común colaborativo donde se da una comunicación eficiente entre los mismos, aminorará las posibles deficiencias e imprecisiones del proyecto. Por otra, en caso de que al promotor se le ocurriese hacer un cambio, la gestión de este se agilizaría enormemente, al estar incorporados al modelo todos los datos necesarios, como presupuestos, mediciones o planos de replanteo.

Cuando sucede un cambio en obra que afecta, por ejemplo, al trazado de una escalera, el jefe de obra muchas veces no puede esperar que se la dé resuelta el proyectista. El tiempo, en obra, cuesta mucho dinero y, además, los retrasos generan más retrasos. Sería deseable, por tanto, que ese mismo jefe de obra pudiese introducir los cambios en el modelo y, una vez aprobados por todas las partes, proceder sin más demora a su ejecución.

Sería deseable, pues, que poco a poco fuéramos todos formándonos en esta metodología que ya no es nueva, sino una realidad implantándose de forma gradual, pero inexorable.



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