BIM y arqueología


(Actualización 21/10/2017)

(Nota: esta entrada ha sido escrita a cuatro manos con Beatriz Moncó Taracena).

Es bien conocido, sobre todo en ciudades históricas, de esas que abundan aquí en la Península Ibérica: se empieza a excavar para cambiar una tubería y aparecen restos arqueológicos. Hay entonces que «parar la obra» y, según la correspondiente legislación autonómica de patrimonio, avisar a las autoridades competentes, que organizarán una excavación arqueológica de urgencia en cumplimiento de esa legislación. Los detalles varían entre las distintas comunidades autónomas.

Arqueología urbana


Como saben tanto los arqueólogos como los promotores y constructores que habitualmente trabajan en ciudades históricas de pasado rico y complejo, en cualquier momento pueden aparecer vestigios de ese pasado. En el centro histórico de algunas ciudades patrimonio, como Toledo, se llega a hacer un seguimiento arqueológico a la reforma o remodelación de las viviendas para documentar todo lo que se encuentra, pues lo raro es que no aparezca ningún resto arqueológico.

Eso sí, lo de «parar la obra» es relativo, por eso lo ponemos entre comillas. Cito al autor de un divertido post sobre arqueología de emergencia:

Los arqueólogos estamos para salvaguardar y documentar el Patrimonio Arqueológico y no para parar obras. Siempre hacemos todo lo posible para que estas se compaginen con el estudio arqueológico. 
Jesús Martín, Estos muertos son de la guerra y otros tópicos de la arqueología, en el blog de Lure Arqueología

El fin de la arqueología, recordemos, no es la exhibición de fantásticas piezas en museos, sino que es una ciencia auxiliar de la historia: nos sirve para reconstruir nuestro pasado. Por ello, a veces no hay más remedio que documentar los hallazgos y poco más, aunque afortunadamente, la colaboración entre arquitectos y arqueólogos  suele llevar a la puesta en valor de los hallazgos y a su integración en el proyecto final. Un ejemplo notable es el de la estación Alcázar-Genil del  metro de Granada, donde la ingeniería moderna se da la mano con la ingeniería árabe (almohade) andalusí.

Escaleras dentro de la estación de metro, con vista a las ruinas arqueológicas a ambos lados y viga grande transversal
Estación Alcázar-Genil del metro de Granada, fotografía de Junta de Granada en Flickr, CC 2.0

Otro ejemplo, entre muchos, es el del Hotel Conquistador, en Córdoba, cuyo subsuelo conserva restos de los baños árabes que había en las cercanías de la mezquita y cuya fotografía ilustra el comienzo de esta entrada. O los vestigios bajo el suelo de vidrio de la tienda Koker en Toledo, junto a las termas, en plena Toletum romana.

vista de la tienda, con suelo de vidrio y vista a las ruinas romanas del subsuelo
Tienda Koker en Alfonso X el Sabio, Toledo. Reproducida por cortesía de Koker.


Arqueología de la Arquitectura y modelado 3D


Antes de pasar a hablar de BIM, queremos hacer un último apunte. Se llama Arqueología de la Arquitectura a la rama de la arqueología que nos permite estudiar el pasado a través de los restos arqueológicos específicamente arquitectónicos.

En estratigrafía arqueológica, normalmente lo más antiguo está debajo. Pues bien, en el caso de edificaciones, no siempre es así. Piénsese, por ejemplo, en los artesonados cubiertos con yeso de muchas iglesias: el artesonado, lo más antiguo, está arriba. Al trabajar con volúmenes, la realidad se complica un tanto, por lo que la representación en 3D puede resultar muy útil.

Hoy en día, el dibujo de campo arqueológico se ha ido complementando con modelado 3D, muchas veces a partir de escaneado láser, y de fotografía aérea tomada con drones, en claro paralelismo con nuestros avances en ingeniería y construcción. Que la tecnología nos permita la reconstrucción virtual tanto del pasado (del patrimonio o de un edificio existente) como del futuro (caso de un proyecto arquitectónico) no puede ser sino una magnífica noticia. Veo que se usa mucho Blender, la herramienta gratuita y multiplataforma de código abierto para creación 3D. En este más que interesante blog de Arqueología y Patrimonio se habla bastante de ello, con tutoriales incluidos.

Y ahora, por fin, vamos a lo nuestro:

BIM y arqueología


Al hablar de BIM y arqueología, podemos diferenciar dos escenarios diferentes: por una parte, el aplicar la metodología BIM a la conservación y restauración de bienes culturales y, por otra, el aplicar la metodología BIM a construcciones de obra nueva o reformas en lugares donde podría esperarse el hallazgo de vestigios. Es decir, en los demás contextos.

BIM y conservación de bienes culturales


En los últimos tiempos se han venido desarrollando herramientas que permiten a todas las partes que trabajan sobre un bien cultural acceder a un modelo central tridimensional con toda la información necesaria para su mantenimiento y su restauración. Una herramienta reseñable y, además, hecha aquí, es PetroBIM. Y es justamente eso: un programa de acuerdo a la metodología BIM para el mantenimiento y restauración de bienes culturales. A través de la maqueta virtual del edificio, podemos acceder a todas y cada una de sus piezas y a toda la información disponible de ellas, tal como estado actual, daños previos, medidas de conservación, etc. Como buena empresa asturiana, han empezado por allí, donde tienen no solo hermoso patrimonio natural y paisajístico, sino también artístico y cultural. El ejemplo más notable, el que nos viene a todos a la mente, es Santa María del Naranco:

Detalle de la ermita de Santa María del Naranco, en Oviedo, bello ejemplo del prerrománico asturiano. Fotografía de Roger Joseph en Flickr, licencia CC 2.0

Actualización: Agradecemos a Alberto Amisén, de PetroBIM, que nos haya enviado estas capturas de pantalla, que nos hacen intuir el potencial de este software especializado. Recomendamos ampliarlas haciendo click en ellas, para así apreciarlas mejor:





BIM y arqueología en todos los demás contextos

El equipo del Museum of London Archaeology apunta que, dado la gran cantidad de datos que se maneja en una excavación de urgencia, todas las partes deberían trabajar conjuntamente con un CDE o entorno común colaborativo. Ellos mismos han podido constatarlo en los trabajos previos a la construcción de una nueva estación de Crossrail, el proyectado nuevo ferrocarril suburbano rápido de Londres, entre otros trabajos. Otras empresas británicas, como Wessex Archaeology, llevan tiempo aplicando BIM en intervenciones históricas o construcciones en lugares con grandes posibilidades de encontrarse con algo que les haga «parar las obras».

Este ejemplo, de Wessex Archaeology, es parte del proyecto de excavación previo a la construcción de vivienda de obra nueva en Cliff Ends Farm, Gran Bretaña, donde se excavó y documentó una necrópolis de la edad de bronce.

Esqueleto de una antigua necrópolis, con el cráneo roto, en posición semifetal encorvada.
Cliff Ends, Skeleton 1, foto de Wessex Archaeology en Flickr, CC 2.0

Sophie Jackson, de MOLA (Museum of London Archaeology, mola el nombre), y Damien Campbell, de Wessex Archaeology, las dos compañías arqueológicas británicas pioneras en la integración de BIM y arqueología, hablan en los artículos enlazados de la revista BIM Today sobre la importancia de integrar los datos del patrimonio histórico, bien sean del subsuelo o del edificio en sí, en el modelo BIM. Nos interesan, concretamente, dos posibles usos de la colaboración entre BIM y arqueología para la construcción:

Modelos de predicción

Con los datos obtenidos tras el estudio geoarqueológico de muchos yacimientos puede, de manera razonable, predecirse dónde puede haber restos tales como antiguas necrópolis. Este modelo es especialmente útil para nosotros en la construcción de infraestructuras o levantamiento de obra nueva, por ejemplo, en lugares donde no hay nada construido.

BIM, gestión del patrimonio y desarrollo

Contar con estudios arqueológicos que puedan incorporarse a un proyecto BIM es importante en proyectos de construcción grandes y complejos donde el diseño y el programa podrían verse influidos por la arqueología. Es vital que todo el equipo pueda acceder y usar información sobre yacimientos, qué ha sido registrado y eliminado, qué queda, así como cualquier zona de exclusión arqueológica.

Vía sepulcral romana en Barcelona. Ay. como se pongan a hacer obras en los sótanos y garajes colindantes. Foto: Kippelboy (Own work) [CC BY-SA 3.0], via Wikimedia Commons

En fin, tomemos nota, la próxima vez que nos «paren las obras», invitemos a los arqueólogos (cada vez más subcontratados) a iniciarse con nosotros en la metodología BIM. O, al menos, a formar parte del mismo entorno común colaborativo. Y a tomarnos unas cañas.


Créditos foto de portada: Baños del hotel Conquistador, Foto de Mikechapel (Cordobapedia) [GFDL], via Wikimedia Commons.