La Realidad Virtual ya es real




El otro día fuimos el equipo al completo de BIM Learning a visitar a Iván Gómez, de Visual Technology Lab. Es impresionante el trabajo que hacen estos chicos, nada que envidiar a empresas punteras internacionales. Explicamos a continuación cuáles fueron nuestras sensaciones acerca de este terreno llamado realidad virtual, en una entrada escrita por Miguel Morea, José Manuel Zaragoza y Alfonso Miró Sardá. Además, os ponemos un aperitivo en forma de vídeo, que podéis ver en el blog de BIMLearning.

La realidad virtual ya es realidad real

Durante los últimos años hemos estado hablando de modelos virtuales, digitales, tridimensionales, modelos de información, modelos de diseño, de construcción, modelos federados y modelos propietarios. Modelos vinculados, modelos dependientes, modelos solapados y modelos enlazados, modelos aquí y allá, modelos como repositorio y modelos como lugar de encuentro. Todos ellos, modelos en los que plasmar una realidad que aún no existe o donde reflejar la realidad ya construida de manera veraz.

Lo cierto es que llevamos tiempo predicando la buena nueva y vislumbrando una luz que asoma allá al fondo y que presumimos va a iluminar el camino hacia esa otra realidad material, concreta, vívida y tangible que supone una obra o construcción. Echamos de menos la salida a la palestra de los conceptos teóricos y de los popes del BIM llevando su verbo hacia un edificio construido tal y como se modeló, diseñó y coordinó.

En ese camino nos gusta decir que «nos hablaremos en el modelo», una de nuestras frases favoritas.

Creemos firmemente en el uso de los periféricos en la obra y nos rebelamos ante aquellos que demuestran un incomprensible escepticismo al sugerirles que un jefe de equipo, dentro de poco, caminará por la obra con una tablet o con unas gafas, que se comunicará con su superior desde un chat virtual o una app de móvil que refleje y guarde todo lo acontecido a cada elemento del proceso en un historial ordenado y accesible. No comprendemos cómo puede verse con naturalidad que un operario, encargado o responsable de cualquier tarea deposite en el bolsillo de sus hijos el móvil de última generación de 600 € a la sombra del black friday o al abrigo de los regalos navideños y, sin embargo, nos chirríe y sorprenda que pueda utilizar medios digitales en su trabajo profesional.

Construction-worker-tablet, por Scott Lewis vía Flickr, con Licencia Creative Commons 2.0

Sabemos que muchas cosas deben cambiar. Tras tantos años en este sector, no buscamos lo fácil porque lo sabemos carente de valor. Sabemos que será complejo, pero nos gusta imaginar…

Imaginemos que el modelo está disponible en la tablet del encargado y puede simplemente apagar o visualizar cada capa de información a voluntad.

Imaginemos que, a un dedo de distancia, en esta pantalla, tenemos los datos de ese elemento, incluido el teléfono del contratista y un enlace con el móvil para llamarlo directamente.

Imaginemos que podemos escribir notas sobre el control de calidad del mismo, pequeños defectos o arreglos pendientes que el operario deba efectuar al día siguiente y que el modelo, en un repositorio central, se alimente de ello.

Imaginemos que ese modelo dispara órdenes de trabajo al día siguiente con esas tareas.



Imaginemos que podemos consultar la documentación entregada de ese elemento concreto o podemos solicitarla si está pendiente desde esa misma tablet.

Imaginemos que podemos hacer elementos opacos o transparentes y visualizar las instalaciones que debemos encontrar detrás.

Imaginemos que podemos recuperar datos históricos sobre obras anteriores de ese elemento o estados anteriores en el planning o en la vida del edificio.

Imaginemos que desde el lugar podemos acceder a la ficha técnica de un elemento, visualizarlo en tiempo real y que, desde otra parte del mundo, un especialista nos oriente en la reparación que debemos hacer y nos guíe en la maniobra.

Imaginemos, simplemente, que en nuestra mano está la información de lo que un elemento será, de lo que es e, incluso, de lo que fue.

Todo eso y alguna cosa más, como la posibilidad de recorrer el edificio sin movernos del sitio con verdaderas sensaciones immersivas, (vértigo incluido) con la opción de «volar» para situarnos en la cubierta  y poder contemplar la vista real desde esa cubierta por muy alta o inaccesible que se encuentre, a un movimiento de dedo de la realidad o, incluso, apagar o encender elementos desde nuestra tablet… en la realidad, encender o apagar una máquina, comprobar el estado real de funcionamiento de la misma, obtener los datos de los sensores y mil otras cosas que aún no podemos ni imaginar.



Aunque en nuestra cabeza ya habitaban esos “monstruos”, VT-lab Visual Tecnology Lab, una empresa de innovación española nos lo ha enseñado una vez más, en una visita que nos ha sorprendido por los grandes avances. Es muy satisfactorio comprobar cómo desde nuestro sector hay profesionales que dedican tiempo y recursos a la investigación convirtiéndose en puntas de lanza en un difícil, aunque esperanzador mundo que está naciendo en nuestro país, pero que se convertirá, sin duda, en algo cotidiano en no muchos años.